Productores de trigo exigen certeza sobre apoyos y precio de garantía

Productores de trigo del Valle del Carrizo sostuvieron un encuentro de trabajo con el delegado de Sader en Sinaloa, ingeniero Jesús Vega Acuña, para revisar los mecanismos de registro y acceso al programa de apoyo al trigo correspondiente al ciclo otoño-invierno 2025-2026.

Uno de los principales temas fue el retraso en la apertura de las ventanillas, cuyo periodo había sido anunciado del 20 de agosto al 20 de septiembre. Sin embargo, al 9 de septiembre todavía no se encontraba habilitado el sistema para iniciar formalmente con la recepción de expedientes y la dispersión de los apoyos.

De acuerdo con lo expuesto en la reunión, se prevé que la ventanilla pueda abrir entre el lunes 14 y martes 15 de septiembre, con la finalidad de comenzar a subir los expedientes que ya fueron validados y avanzar posteriormente hacia el pago a los productores.

En el Valle del Carrizo, el CADER local registra un avance importante, con alrededor de 700 productores, de los poco más de 2 mil que participan en el programa en Sinaloa. La región es, además, una de las principales zonas productoras de trigo de la entidad.

Aunque los productores han tomado con calma el retraso administrativo, aprovecharon el encuentro para plantear dudas sobre el futuro del esquema de apoyo, particularmente porque el volumen considerado para el pago se redujo de 6 a 5.5 toneladas por hectárea, además de establecerse una superficie menor. Cuestionaron si esta modificación será permanente o si en próximos ciclos podría recuperarse el apoyo de seis toneladas e incluso incrementarse.

El tema que generó mayor inquietud fue el precio de garantía de 7 mil 50 pesos por tonelada, establecido oficialmente para el trigo panificable. Los productores señalaron que, independientemente de las dificultades presupuestales y de que parte de los recursos hayan sido destinados a cubrir compromisos pendientes del ciclo anterior, los acuerdos y disposiciones oficiales deben cumplirse.

El planteamiento central de los productores fue de certeza y cumplimiento: si los acuerdos alcanzados con el sector y publicados oficialmente no se cumplen, aumenta la incertidumbre para quienes deben tomar decisiones de siembra, financiamiento y comercialización.

El encuentro permitió avanzar en la ruta para destrabar el registro, pero dejó también sobre la mesa una demanda de fondo del sector triguero: reglas claras, cumplimiento de los compromisos y certidumbre para planear el próximo ciclo agrícola.

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