“Campesinos Unidos de Sinaloa” emprendieron una lucha en la que han quedado solos.
*Han aclarado una y otra vez que el conflicto es con el gobierno federal y la solución no saldrá de Sinaloa…únicamente la autoridad local puede servir de puente.
La lucha que han emprendido los agricultores sinaloenses para ser escuchados por autoridades del gobierno federal, se asemeja a la de un boxeador haciendo sombra.
Estan buscando con su lucha se le dé un giro de 180° a las políticas al campo, política que se han venido implementando desde los gobiernos pasados y que sen han recrudecido en la cuarta transformación.
Si bien es cierto, las demandas de los campesinos son justas, también hay que decir que la apatía es mucha, en este momento pareciera un grito en el desierto.
Es claro que no existe voluntad de parte de las autoridades federales, para escuchar los argumentos que les desean esgrimir cara a cara los dirigentes agrícolas, quienes hoy mantienen un plantón en las oficinas de gobierno de Sinaloa, con la esperanza de ser atendidos, escuchados; pero no desean ir y afectar bienes federales, por temor a represalias, ya han dado muestras que son represores.
Hasta el momento, ni un solo guiño han recibido del titular de SADER, un sinaloense que levantó grandes expectativas cuando se le anunció, pero que muy pronto se derrumbaron las esperanzas y fue devorado por la vorágine del burocratismo.
Para nadie es sorpresa que en el gobierno federal no se mueve una sola hoja, sin autorización de la presidenta. Siempre ha sido así.
A punto de cumplirse los días que prometieron duraría el plantón, para dar paso a una huelga de hambre masiva en las puertas de palacio de gobierno del Estado de Sinaloaa, el lunes podrían emprender esa acción, que dicho sea de paso, es una verdadera locura, sobre todo cuando pones en riesgo la integridad de un puñado de gentes, por un sector sumido en la apatía.
¿Será que realmente esa acción haga que el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo modifique su estrategia y atienda a la agricultura comercial?
Desde la visión de la clase política es mal visto que un agricultor se supere económicamente, gracias al fruto de su trabajo, pero no es malo visto que un político florezca económicamente como servidor público.
El campo y la agricultura comercial han sido abandonados a su suerte, desde el pasado sexenio que encabezó Andrés Manuel López Obrador, es mal visto que a un agricultor le vaya bien, es criticable se compre una camioneta si le va bien y produce muy bien, el que use botas, camisa de marca y un sombrero de mil equis. Se convirtieron en machuchones!!
Es imposible creer el discurso del gobierno federal, qué proyecta alcanzar una soberanía alimentaria con sus políticas publicas; en especial cuando todos sus programas están enfocados a proteger solo quienes producen para subsistir.
La FAO indica que un país que realmente busca alcanzar la suficiencia alimentaria, es necesario que produzca al menos el 70% de lo que su pueblo consume.
Solo alcanzando esos niveles de producción se puede alcanzar soberanía alimentaria.
Cómo lo lograrán sin enfocar parte de su estrategia a fortalecer a las entidades que son las que más producen, si las entidades que practican agricultura comercial son quienes contribuyen con la producción excedentaria, cubriendo así el déficit de las regiones que no producen ni tan siquiera lo que se comen.
No obstante, parece ser que es mejor negocio para el gobierno y funcionarios en turno, importar los alimentos de los que somos deficitarios, que apoyar a los agricultores nacionales, para que internamente se produzca lo que el país necesita.
Todo parece indicar que el campo ha iniciado un camino sin retorno, donde únicamente sobrevivirán los más fuertes, los poderosos, los nuevos latifundistas. A ese precipicio se está empujando al sector.
Como siempre la cadena se rompe por el eslabón más débil, en este sentido, el eslabón más débil es el pequeño productor, siempre lo ha sido.
La respuesta solo al tiempo…

















