Por: Redacción Entorno Agrícola
Atesorar la certificación como zona libre de la mosca de la fruta para los productores de mango de los seis municipios del norte de Sinaloa no es un trámite más, sino un verdadero “plus” comercial y competitivo. Así lo aseveró de forma contundente el Ing. Carlos Orduño Leyva, encargado de la Campaña Fitosanitaria Contra la Mosca de la Fruta, del Comité Estatal de Sanidad Vegetal del Estado de Sinaloa.
Al participar en la asamblea de la Asociación de Productores y Exportadores de Mango de la Zona Libre de la Mosca de la Fruta, que preside Manuel Ignacio Martín del Campo, el técnico de Cesavesin extendió una calurosa bienvenida a los 104 nuevos socios que se integran a la Asociación de Productores de Mango de la región.
Este relevo e incorporación de nuevos perfiles ocurre en un momento clave de consolidación para el sector. Previo a la incorporación de los nuevos socios, la organización estaba integrada únicamente por 20 asociados.
No obstante es importante recalcar que en la actualidad, la zona norte de la entidad cuenta con un padrón de 400 productores formalmente registrados ante la Dirección de Sanidad Vegetal.
Son los miembros de la Asociación quienes sostienen una de las industrias agroexportadoras más prósperas del estado. No obstante, el gran reto radica en concientizar a las nuevas generaciones sobre el enorme esfuerzo técnico e histórico que respalda el estatus fitosanitario del que hoy gozan.
Un Legado Histórico de Más de Tres Décadas
Para dimensionar el valor de esta ventaja competitiva, es indispensable hacer memoria. El Ing. Orduño Leyva recordó que fue en el año de 1993 cuando México inició formalmente la campaña nacional para certificar a las distintas zonas productoras del país contra esta devastadora plaga. En aquel origen, la ambiciosa meta compartida por autoridades y productores era lograr que todo el estado de Sinaloa —e idealmente todo el territorio mexicano— se declarara zona libre. Sin embargo, a la fecha, esa meta global sigue sin alcanzarse en gran parte del país debido a las complejidades climáticas, geográficas y de movilización de frutos.
“La zona libre es la que le da el plus a la zona norte comparado a las otras regiones productoras. Muchos de los jóvenes y nuevos productores no alcanzaron a vivir el proceso y desconocen la importancia estratégica de contar y mantener esta certificación.” — Ing. Carlos Orduño Leyva
Ante ese escenario nacional adverso, la perseverancia del norte del estado rindió sus primeros frutos mayores en el año 2001, cuando la región obtuvo formalmente la declaratoria por parte del Gobierno Federal como Zona Libre de la mosca de la fruta. Originalmente, esta franja protegida abarcaba cinco municipios norteños. Hoy en día, con la reciente configuración política del estado y la declaración de Juan José Ríos como el municipio número 29 de la entidad, el área de protección se ha extendido formalmente a 6 municipios, blindando por completo este corredor frutícola.
El Pasaporte de Exportación: Diferencias entre Zonas
El impacto económico definitivo llegó en el año 2003, fecha en que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) reconoció oficialmente la ausencia de la plaga en la región. Este aval internacional marcó un antes y un después: permitió a los productores del norte del estado exportar de manera directa y libre de tratamientos cuarentenarios térmicos, un beneficio que preserva intacta la calidad, firmeza y vida de anaquel del mango.
Para entender el valor agregado de este estatus, el técnico del Comité Estatal de Sanidad Vegetal de Sinaloa (Cesavesin) contrastó la realidad local con la de otras latitudes de la entidad. La zona centro de Sinaloa, que representa Culiacán junto a 6 municipios colindantes, ostenta también el reconocimiento de zona libre, pero este tiene validez únicamente ante las autoridades de México. Al carecer de la certificación homologada por mercados internacionales clave como los Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, sus productores enfrentan severas restricciones y costos adicionales, lo que limita su competitividad global.
Vigilancia Permanente: 1,345 Trampas Activas
Sostener este estatus de oro no es una condición estática, sino una labor operativa que exige disciplina absoluta semana tras semana. Como organismo ejecutor, el comité estatal mantiene un monitoreo permanente e intensivo directamente en los huertos de los 6 municipios norteños.
La columna vertebral de esta estrategia de bioseguridad la compone una robusta red de 1,345 trampas fitosanitariasestratégicamente distribuidas. Estas herramientas son inspeccionadas minuciosamente de manera semanal por un cuerpo técnico especializado. El objetivo es claro y contundente: detectar de manera oportuna y temprana cualquier presencia aislada de la plaga para, en caso de presentarse un brote, activar inmediatamente los protocolos de supresión y erradicación, impidiendo así que se ponga en riesgo la valiosa certificación internacional.
La conclusión de las autoridades sanitarias y de la Asociación de Productores de Mango es unánime: conservar el estatus de zona libre debe asumirse como una tarea fundamental y un pacto de corresponsabilidad intergeneracional. El éxito del mañana dependerá de que los 104 nuevos socios y los productores consagrados entiendan que la sanidad vegetal es el activo más valioso de la agricultura moderna.





















