Los Mochis, Sinaloa.– Comunidades pesqueras de la Bahía de Ohuira solicitaron a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) mantener una supervisión rigurosa sobre los proyectos industriales que operen o pretendan establecerse en la región, con el fin de preservar uno de los ecosistemas costeros más relevantes del norte de Sinaloa.
José Alberto Cruz, representante de pescadores de la zona, señaló que durante la reunión sostenida el pasado 12 de junio con la titular de la Semarnat, Alicia Bárcena, tuvieron la oportunidad de plantear sus preocupaciones relacionadas con la conservación ambiental y la protección de las familias que dependen directamente de la actividad pesquera.
“Durante años sentimos que nuestras inquietudes no eran escuchadas. Hoy existe la esperanza de que las decisiones consideren la realidad de quienes vivimos de la laguna y de los recursos que ella nos brinda”, expresó.
El dirigente destacó que entre las principales preocupaciones de las comunidades se encuentran la preservación de los manglares y el mantenimiento de la calidad del agua, elementos fundamentales para la productividad pesquera y el equilibrio ecológico de la bahía.
No obstante, reconoció que la decisión sobre proyectos como la planta de fertilizantes proyectada para Topolobampo corresponde a las autoridades ambientales, las cuales deberán sustentar cualquier resolución en estudios técnicos, criterios científicos y el cumplimiento estricto de la normatividad vigente.
“Si la Semarnat determina que un proyecto cumple con todos los requisitos legales, ambientales y de seguridad, también debe garantizar un monitoreo permanente y total transparencia durante su operación”, subrayó.
José Alberto Cruz afirmó que el principal interés de las comunidades pesqueras es asegurar que el crecimiento económico y la llegada de nuevas inversiones sean compatibles con la conservación de los recursos naturales y el bienestar de las futuras generaciones.
“El manglar es nuestra vida y la laguna es el sustento de miles de familias pescadoras. Lo que buscamos es un equilibrio entre la protección de este ecosistema y el desarrollo industrial. A cualquier empresa que llegue a la región se le debe exigir el cumplimiento de la normativa ambiental y operaciones seguras”, concluyó.















