Las lluvias registradas en la cuenca alta del Río Fuerte continúan reflejándose en una recuperación gradual del sistema de presas del norte de Sinaloa, integrado por las presas Luis Donaldo Colosio Murrieta (Huites), Miguel Hidalgo y Costilla y Josefa Ortiz de Domínguez (El Sabinal).
De acuerdo con el reporte hidrométrico más reciente, durante las últimas 24 horas la presa Luis Donaldo Colosio Murrieta recibió una aportación de 514.7 metros cúbicos por segundo, convirtiéndose en el principal receptor de los escurrimientos provenientes de la sierra.
Por su parte, la presa Miguel Hidalgo y Costilla registró ingresos de 22 metros cúbicos por segundo, mientras que el sistema en su conjunto acumuló 536.8 metros cúbicos por segundo de aportaciones.
Estas corrientes permitieron incorporar 45 millones de metros cúbicos (Mm³) de agua al sistema interconectado, elevando su almacenamiento total a 1,272 millones de metros cúbicos.
Uno de los indicadores más alentadores es la comparación con el mismo periodo del año pasado. Al corte de esta fecha, en 2025 el sistema Río Fuerte almacenaba únicamente 523 millones de metros cúbicos, por lo que actualmente dispone de 740 millones de metros cúbicos adicionales, una diferencia significativa que mejora las expectativas para el ciclo agrícola 2025-2026 y fortalece la disponibilidad del recurso para consumo humano y actividades productivas.
Durante los primeros días de julio, las precipitaciones han mantenido una tendencia favorable. En lo que va del mes han ingresado 168 millones de metros cúbicos al sistema de presas, lo que confirma que las lluvias en la Sierra Madre Occidental comienzan a generar escurrimientos importantes hacia la infraestructura hidráulica del norte de Sinaloa.
A pesar de esta recuperación, el sistema conformado por las presas Luis Donaldo Colosio Murrieta, Miguel Hidalgo y Costilla y Josefa Ortiz de Domínguez se ubica en 18.7 % de su capacidad de conservación, por lo que especialistas consideran indispensable que continúen las lluvias durante las próximas semanas para consolidar la recuperación de los embalses.
El comportamiento de las presas durante julio será determinante para las decisiones relacionadas con el próximo ciclo agrícola otoño-invierno, particularmente en los distritos de riego del norte del estado, donde miles de hectáreas dependen de la disponibilidad de agua almacenada para garantizar el establecimiento de los cultivos.
Las autoridades hidráulicas mantienen un monitoreo permanente de las aportaciones, ya que tradicionalmente julio, agosto y septiembre representan los meses de mayor captación de agua para el sistema del Río Fuerte, periodo en el que se define gran parte de la disponibilidad del recurso para el siguiente año agrícola.

















