El cierre del ciclo agrícola 2025-2026 dejó un remanente de agua en el módulo de riego que podría aprovecharse para apoyar el establecimiento de cultivos tempranos durante el próximo ciclo 2026-2027. Son 3 Mm³ los que existen con reserva para el servicio de riego a cultivos como frijol, maíz elotero, hortalizas.
Durante la presentación del informe sobre el plan de siembra autorizado y aplicado, el ingeniero Elías Godoy Merino dio a conocer las cifras finales de superficies establecidas por cultivo, así como el volumen que quedó disponible después de concluir las operaciones del ciclo.
Uno de los principales factores que permitió generar este remanente fue el comportamiento de las lluvias durante el ciclo. De acuerdo con lo expuesto, las precipitaciones registradas en febrero ayudaron a mejorar las eficiencias en el uso del agua, permitiendo en algunos casos ahorrar prácticamente un riego.
En el ciclo otoño-invierno, el cultivo que concentró la mayor superficie fue el trigo, con alrededor de 6 mil hectáreas sembradas, cifra superior a las 3 mil 788 hectáreas originalmente programadas.
Este incremento en la superficie de trigo compensó la reducción o ausencia de otros cultivos que inicialmente estaban contemplados en el programa de siembra, como maíz, calabaza, cártamo, frijol, garbanzo y hortalizas.
En el caso del maíz se habían programado 500 hectáreas, pero finalmente se establecieron 136 hectáreas, mientras que de calabaza se sembraron 40 hectáreas de las 250 contempladas. Para cártamo se registraron 113.62 hectáreas y para frijol únicamente 83.5 hectáreas.
El programa también contemplaba 850 hectáreas de hortalizas; sin embargo, esta superficie no se concretó debido a la falta de intención de siembra. En garbanzo se establecieron 28 hectáreas, mientras que el tomatillo alcanzó 78.95 hectáreas, después de realizarse ajustes al programa original de riegos.
En los cultivos perennes, la superficie de alfalfa se redujo considerablemente. De las 40 hectáreas consideradas inicialmente, permanecieron únicamente 8 hectáreas, debido a que la mayoría de las superficies de alfalfa vieja fueron retiradas. También se reportó una hectárea de pastos.
Para el ciclo primavera-verano se habían ofertado mil hectáreas, considerando que inicialmente no se tenía certeza de que existiera disponibilidad de agua para desarrollar esta etapa. Finalmente se establecieron 357.70 hectáreas.
Al cierre de las operaciones, el organismo reportó la disponibilidad de un remanente de agua que actualmente podría destinarse a productores interesados en establecer cultivos durante septiembre, principalmente hortalizas o maíz temprano.
El ingeniero Elías Godoy Merino explicó que este volumen representa una oportunidad para apoyar una mayor superficie de la que inicialmente pudiera corresponder a algunos usuarios, aunque precisó que los ajustes dependerán de la asignación definitiva y de la disponibilidad que se tenga para el nuevo ciclo.
Con este escenario, el remanente de agua se perfila como un respaldo importante para quienes busquen adelantar sus siembras y aprovechar las condiciones disponibles antes del inicio formal del ciclo agrícola 2026-2027.
Durante la presentación del informe sobre el plan de siembra autorizado y aplicado, el ingeniero Elías Godoy Merino dio a conocer las cifras finales de superficies establecidas por cultivo, así como el volumen que quedó disponible después de concluir las operaciones del ciclo.
Uno de los principales factores que permitió generar este remanente fue el comportamiento de las lluvias durante el ciclo. De acuerdo con lo expuesto, las precipitaciones registradas en febrero ayudaron a mejorar las eficiencias en el uso del agua, permitiendo en algunos casos ahorrar prácticamente un riego.
En el ciclo otoño-invierno, el cultivo que concentró la mayor superficie fue el trigo, con alrededor de 6 mil hectáreas sembradas, cifra superior a las 3 mil 788 hectáreas originalmente programadas.
Este incremento en la superficie de trigo compensó la reducción o ausencia de otros cultivos que inicialmente estaban contemplados en el programa de siembra, como maíz, calabaza, cártamo, frijol, garbanzo y hortalizas.
En el caso del maíz se habían programado 500 hectáreas, pero finalmente se establecieron 136 hectáreas, mientras que de calabaza se sembraron 40 hectáreas de las 250 contempladas. Para cártamo se registraron 113.62 hectáreas y para frijol únicamente 83.5 hectáreas.
El programa también contemplaba 850 hectáreas de hortalizas; sin embargo, esta superficie no se concretó debido a la falta de intención de siembra. En garbanzo se establecieron 28 hectáreas, mientras que el tomatillo alcanzó 78.95 hectáreas, después de realizarse ajustes al programa original de riegos.
En los cultivos perennes, la superficie de alfalfa se redujo considerablemente. De las 40 hectáreas consideradas inicialmente, permanecieron únicamente 8 hectáreas, debido a que la mayoría de las superficies de alfalfa vieja fueron retiradas. También se reportó una hectárea de pastos.
Para el ciclo primavera-verano se habían ofertado mil hectáreas, considerando que inicialmente no se tenía certeza de que existiera disponibilidad de agua para desarrollar esta etapa. Finalmente se establecieron 357.70 hectáreas.
Al cierre de las operaciones, el organismo reportó la disponibilidad de un remanente de agua que actualmente podría destinarse a productores interesados en establecer cultivos durante septiembre, principalmente hortalizas o maíz temprano.
El ingeniero Elías Godoy Merino explicó que este volumen representa una oportunidad para apoyar una mayor superficie de la que inicialmente pudiera corresponder a algunos usuarios, aunque precisó que los ajustes dependerán de la asignación definitiva y de la disponibilidad que se tenga para el nuevo ciclo.
Con este escenario, el remanente de agua se perfila como un respaldo importante para quienes busquen adelantar sus siembras y aprovechar las condiciones disponibles antes del inicio formal del ciclo agrícola 2026-2027.

















